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Nutrición y Salud
Especificidad
nutricional del cachorro en función de su tamaño:
En regla
general, la alimentación de un cachorro debe tener en cuenta:
- la diversidad de las razas y las curvas de crecimiento;
- la aptitud del cachorro para digerir convenientemente los alimentos.
En efecto, hasta las normas más serias pueden a veces chocar con la
intolerancia digestiva de raciones que no son obstante bien
equilibradas.
Cualquiera que sea la raza o el tipo, no hay que olvidar que un cachorro
tiene requerimientos energéticos, calculados por kilogramo de peso
corporal, mucho más importante que los del adulto. En efecto, necesita
emergía no solo para mantenerse, sino también para constituir los nuevos
tejidos que le permiten crecer y engordar. Sus requerimientos de
proteínas, minerales y vitaminas también son mas elevados que los del
adulto; por eso habrá que aportar al cachorro un contenido proteico
elevado (más del 30 % de la materia seca del alimento para las razas
pequeñas, 37 a 38 % para las grandes), cuidando de la buena calidad de
las proteínas. En efecto, el perro joven es mucho más sensible que el
adulto a toda carencia proteica, que podría inducir un retraso del
crecimiento, un daño irreversible de la conformación, una anemia, una
disminución de las proteínas sanguíneas, una insuficiencia de
anticuerpos responsable de una sensibilidad mayor a las enfermedades. No
hay que olvidar los aportes de calcio y de fósforo para prevenir una
enfermedad ósea grave ( la osteofibrosis) que se debe a la falta de
mineralización del esqueleto, una afección típica del cachorro
alimentado exclusivamente con carne o con una ración casera sin
complemento mineral. El contenido de fosfocàlcico básico de un alimento
deberá estar comprendido, según la concentración energética del alimento
y el tamaño del cachorro, entre el 1,3 y el 1,6 % de calcio y el 1 y 1,3
% de fósforo con respecto a la materia seca.
La composición de los alimentos para cachorros presenta características
comunes a todos los cachorros: densidad energética elevada, alta
concentración de todos los nutrimentos esenciales y concentraciones de
almidón limitadas.
El olfato y el gusto del perro:
Si bien el color del alimento seguramente impresiona más al amo que al
perro (así como los trozos de carne o de verduras), no sucede lo mismo
con el olor. En efecto, es fácil ver a un perro olfatear su comedero
antes de ingerir su contenido. Estando sus capacidades olfatorias mucho
más desarrolladas que las del hombre (aproximadamente 1000 veces más),
el olfato ocupa un lugar preponderante en sus elecciones alimentarias.
Una simple obstrucción de sus cavidades nasales, por ejemplo debida a
una pequeña rinitis, es suficiente para causar en el perro una franca
disminución de la ingesta alimentaria.
Cuando mastica (en realidad muy poco) y deglute, el perro bloquea su
respiración; por lo tanto, no puede volver a sentir por segunda vez el
olor del alimento y, en cuanto éste se encuentra en su cavidad bucal,
sólo cuentan el gusto, la textura y la temperatura. Aparentemente, el
perro percibe los cuatro sabores básicos (ácido, amargo, salado y dulce)
de manera equivalente al hombre. Pero, excepcionalmente dotado en el
terreno olfatorio, va a servirse mucho de sus papilas gustativas, En
resumen, el perro olfatea, huele y luego, traga... y es capaz de
registrar en su memoria cerca de 4000 olores diferentes.
El agua el más esencial de todos estos
nutrientes: Mencionar el agua como nutriente puede parecer
inútil. Pero hay que tener presente que si bien un organismo puede
permanecer semanas sin comer, no puede pasar más de tres días sin beber.
El organismo de un perro puede perder todas sus grasas y la mitad de sus
proteínas, y aún seguir con vida, pero la pérdida de sólo el 10% del
agua de constitución corporal le ocasiona la muerte.
Como
administrar la medicación:
Pildoras: coloque a su cachorro sentado frente a usted. Si es muy chico,
sobre la mesa. Le ofrece el medicamento para que lo huela diciendole,
"remedio, remedio" Si no abre la boca, presione ligeramente con la mano
izquierda contra los molares de modo que abra la boca con la orden de
"abre - remedio, abre - remedio" sin apurarlo. Abierta, le introduce la
pildora bien adentro de la boca, retira sus dedos, cierra su hocico y lo
levanta ligeramente de modo que trague, felicitandolo "Muy bien- traga-
Muy bien -remedio." .
Con una solución , vierta el medicamento en una cuchara de plástico o
pequeño medidor de medicamento y proceda de igual forma que con la
pildora. No utilice cuchara de metal, puede quebrarle una pieza
dentaria.
Otro metodo es, cerrando el hocico y tomando el labio inferior lo estira
un poco formando un pequeño saco. Vierte el medicamento e inmediatamente
suelte el labio. Eleve el hocico manteniéndolo cerrado de modo que no
deje escurrir el medicamento. Felicítelo efusivamente.
Con las inyecciones, nunca intente sujetarlo con fuerza porque lo
atemoriza. Solamente tome la cabeza entre sus manos para acariciarlo..Hablele
cariñosamente, mientras, el veterinario le aplica la inyección. Puede
que se sorprenda pero no le provoca dolor.
Una vez que el cachorro confíe plenamente en su dueño no tendrá más
problema con las visitas a su veterinario.
¡Gánese esa confianza!
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